En su ya lejana juventud, los viejos del palco eran aficionados al modelismo (estático y militar para ser exactos). Una cosa lleva a la otra, y... +/- Leer más
el modelismo les llevó a la revista "Military Modelling". Un día, motivados por sus aficiones y alentados por una moderada consumición de cerveza, publicaron un anuncio en dicha revista pidiendo gorras militares de cualquier parte del mundo. Durante unos años cambiaron prendas de cabeza (así se les llama a lo fino) con gente del Reino Unido, Polonia, Nueva Zelanda, Australia y otros exóticos parajes. Si bien sus achaques no les permiten continuar con figuras y maquetas con el ritmo y dedicación que a ellos les gustaría, todavía, de vez en cuando, despliegan sus archiperres bajo la luz del flexo y se ejercitan en tan noble afición. Lo que sí que han conservado y mantendrán hasta el último de sus días es esa persistente manía de pedir a todo el que conocen (o no) que les traiga una gorra militar de su destino de vacaciones, trastero a vaciar o casa de sus abuelos a derribar. En este blog se recogerán pensamientos repentinos, ideas (las más de las veces descabelladas), vivencias publicables y se compartirán con la audiencia las adquisiciones gorrísticas (o de gorra) acumuladas a lo largo de tantos y tantos años. Y por qué no, alguna que otra figura recién pintadita, antes de que el polvo cubra sus detalles.

jueves, mayo 21, 2009

sospecha

De repente vi la luz. Creo que estos señores católicos montan sus campañas anti aborto con un único y oscuro fin: el de no quedarse sin víctimas para sus abusos. Y si no, pensad en lo que acaba de descubrirse en la católica Irlanda. Si todas esas madres hubieran tenido la posibilidad de abortar, muchos de esos niños no habrían acabado en esas manos, con las que pretenden bendecirnos en el nombre de su dios, el único verdadero.

1 comentario:

  1. Es la pescadilla que se muerde la cola, si me quedo sin parroquia quien me sustenta, a quien meto mano, a quien alieno, a quien asusto, a quien le vendo la moto, en fin , lo de siempre, el mismo negocio.

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