En su ya lejana juventud, los viejos del palco eran aficionados al modelismo (estático y militar para ser exactos). Una cosa lleva a la otra, y... +/- Leer más
el modelismo les llevó a la revista "Military Modelling". Un día, motivados por sus aficiones y alentados por una moderada consumición de cerveza, publicaron un anuncio en dicha revista pidiendo gorras militares de cualquier parte del mundo. Durante unos años cambiaron prendas de cabeza (así se les llama a lo fino) con gente del Reino Unido, Polonia, Nueva Zelanda, Australia y otros exóticos parajes. Si bien sus achaques no les permiten continuar con figuras y maquetas con el ritmo y dedicación que a ellos les gustaría, todavía, de vez en cuando, despliegan sus archiperres bajo la luz del flexo y se ejercitan en tan noble afición. Lo que sí que han conservado y mantendrán hasta el último de sus días es esa persistente manía de pedir a todo el que conocen (o no) que les traiga una gorra militar de su destino de vacaciones, trastero a vaciar o casa de sus abuelos a derribar. En este blog se recogerán pensamientos repentinos, ideas (las más de las veces descabelladas), vivencias publicables y se compartirán con la audiencia las adquisiciones gorrísticas (o de gorra) acumuladas a lo largo de tantos y tantos años. Y por qué no, alguna que otra figura recién pintadita, antes de que el polvo cubra sus detalles.

viernes, junio 13, 2008

sí, no, sí, no...

Aquella conversación ya no podía recibir ese nombre. Los argumentos más o menos elaborados, las preguntas requiriendo detalles, aclaraciones, las sugerencias, todo recibía siempre una de las dos posibles respuestas.

Y aleatoriamente, a veces sí, a veces no, con contradicciones y a veces hasta con aberraciones. De modo que se lo ganó. A pulso.

Decidí cambiarle el nombre. A partir de entonces, se llamaría Margarito.


Trató de excusarse, de justificarse, de explicarse... pero de mí no obtuvo más que síes, muy seguidos, cansinos, parecidos al sonido del teléfono que comunica.

Dentro de un rato lo olvidaré y volveré a llamarle por su nombre. Seguro.

La imagen es de aquí.

2 comentarios:

  1. Aquí el "Mimosa" este, la de veces que habré gritado yo vía MSN, para que me hiciera caso, y el le das apenas 4 o 5 sis o nos, al azar, y te llama "Margarito" como si fuera paradigma de la indecisión. Y todo era por dedicación a otra noble causa. Ntchs, amos queeee...

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  2. Las relaciones de pareja deben ser cuidadas y la atención es fundamental. No hay nada que joda más que hablar con el pariento (en vuestro caso y también en el mío) y que me diga "mmm, mmm" o "aha"... Sin despegar la vista de la TV... Y luego protesta porque yo le hago lo mismo cuando estoy en el PC... Si es que... ¡vaya jardín! ;-)

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